Hubo consenso durante su lanzamiento en el restaurante Cuerovaca unos días atrás. Hasta la fecha, la cosecha 2005 ha sido sin duda la mejor de Primus, la mezcla top de línea de Viña Veramonte. A su nuevo precio ($14.000) y nueva botella, no sólo le acompañó una nueva imagen –ahora con una tan etiqueta blanca como la del vino ícono californiano Quintessa, la niña de los ojos del fundador de Veramonte, Agustín Huneeus-. También a Primus 2005 le acompañó un cambio en el nombre de su origen. Esta vez, como queriendo ir en contra de la corriente del resto de la industria chilena (preocupada cada vez más por hacer vinos con sentido de origen) Primus aparece en su etiqueta frontal con un muy vago letrero que dice “Chile”. Aunque pocos parecieron darse cuenta de este detalle, con este cambio a Primus sus creadores le dieron definitivamente el permiso para dejar de ser el tinto de un valle frío como Casablanca. Algo paradójico, si pensáramos que justo ahora es cuando los tintos de Casablanca finalmente han comenzado a ser escuchados y entendidos.
Como sea, con este permiso, quedó atrás la lucha por conseguir la difícil madurez del carmenère, el ingrediente principal de la mezcla que buscó ser un vino original en sus inicios. En esa búsqueda sin estilo definido, cuánto trabajo le dio a su enólogo de entonces Rafael Tirado y a su viticultor René Vásquez. Y cómo no, también a los hombres de los números, todo simplemente porque los bajos rendimientos que eran necesarios para que lograra madurar y así eliminar sus notas verdes tan controversiales, no cuadraban. No daban para lograr lo que han hecho con su exitoso Sauvignon Blanc Reserva, eso está claro. No les daban para crecer en volumen a pasos agigantados cada año y así llegar a ser un verdadero Blockbuster del mercado Norteamericano. Tanto es así, nos contaron durante su lanzamiento, que del carmenère de Veramonte en Casablanca ya no queda nada, todo fue arrancado. Así de drásticos.
Primus 2005, sin haber perdido su excelente relación precio/calidad de siempre, tiene guardadas otras sorpresas. Es la primera cosecha en la que el winemaker del año 2007 en Inglaterra, el asesor Álvaro Espinoza se une a su equipo; esta primera vez llegó al momento de decidir su mezcla final. El resultado fue tanto como un 51% de merlot proveniente 100% de los viñedos de Veramonte en Casablanca, conocida como una de las zonas más cálidas del valle. Este merlot le otorga fruta negra, madura, jugosa, elegante, pero sin la vivacidad “ácida” de los nuevos tintos de Casablanca. El resto (cabernet sauvignon y carmenère) podría venir de Maipo o Colchagua, o para ser más precisos del nuevo campo de Veramonte en Marchigüe.




